Documental realizado por Amaury Voslion sobre el film de Pier Paolo Pasolini, basado en el libro "Los 120 días de Sodoma" del Marqués de Sade.
Pasolini habla de su motivación para hacer esta película, además de su importancia en el cine contemporáneo a través de entrevistas con personas que estuvieron involucrados con la realización de esta película.
Documental en 4 partes
Duración total: 33 minutos
Documental: Pier Paolo Pasolini en Salò
sábado 13 de septiembre de 2008
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Cortometraje: Caído del Cielo (2006)
martes 19 de febrero de 2008
Caído del Cielo es una historia de drama y acción, que se desarrolla dentro de un contexto enmarcado por la corrupción y el engaño. Esto envuelve a Gregorio Vélez, un exitoso contador, en una situación confusa, la cual le obliga a tomar decisiones extremas e incluso torpes.
Dirigido por: Mónica Bustamante
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Cortometraje: Qué Cagada con Chucho! (2007)
miércoles 30 de enero de 2008
La historia comienza cuando Jesús, un hombre de apariencia humilde y sencilla sale temprano en la mañana rumbo a una entrevista de trabajo crucial para su vida en estos momentos, debido a la difícil situación económica que atraviesan en su casa.
Para esto, Jesús debe llegar a tiempo y bien presentado, pero en cuanto se sube al bus una serie de problemas e incidentes se atraviesan en su camino. Caídas, peleas, robos y una serie de situaciones jocosas pondrán a Jesús a tener uno de los peores días de su vida.
Duración: 12 min.
Con JULIO BUSTAMANTE - ANA MARÍA CANO -- MIGUEL RUBIO.
Producido por: PAULA ARDILA - Creado por: ANGELICA LEÓN -- VALENTINA RAMÍREZ - Dirigido por: ANDRÉS OSORIO
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En Construcción (2001)
martes 16 de octubre de 2007
La historia de este documental español se desarrolla en un emblemático barrio popular de Barcelona, que se encuentra amenazado por un plan de reforma, en el que se emprende la construcción de un nuevo bloque de viviendas. La impecable imagen, el nivel en la captación de detalles y el magistral manejo del sonido, hacen de esta película una experiencia muy particular, algo muy diferente a los documentales que uno acostumbra a ver, en especial en nuestro medio.
Esto se debe en gran parte a la apuesta del director. Es una propuesta arriesgada en la que se rinde un homenaje a la cotidianeidad de los personajes más comunes, a un proceso que puede ser de lo más normal y poco interesante, pero está tan bien logrado en el lente, que despierta interés inusual. La realización se inclinó por el tipo de documental de observación, más específicamente en el cine directo.
“En construcción”, cuenta con geniales recursos narrativos y eso teniendo en cuenta que no tiene música ni voz en off. Los hechos son presentados de forma clara, integral (temporal y espacialmente) y con una edición similar, en la que sólo se maneja el corte directo. El manejo de la cámara es muy diciente, planos fijos pero con mucho movimiento interno y un ritmo relativamente rápido.
La intervención del realizador en el desarrollo de los mismos, es nula. Así mismo ocurre con su punto de vista, es muy sutil y se intenta al máximo evitar cualquier participación directa.
A pesar de ese distanciamiento del autor, también se demuestra que hubo un largo proceso de investigación y conocimiento del contexto de los “actores” que en él participan. Eso queda demostrado en la naturalidad con la que están confeccionadas cada una de las situaciones y protagonistas de la historia, con quienes se nota el nivel de acercamiento y confianza que debieron tener con el realizador.
El mismo Guerín comenta en la página oficial del film: “Queríamos conocer la intimidad de una construcción, así que nos metimos ahí, cuando ese espacio era todavía un solar donde los chavales jugaban a fútbol (...) En este proceso, pronto advertimos que la mutación del paisaje urbano implicaba también una mutación en el paisaje humano, y que en este movimiento se podrían reconocer ciertos ecos del mundo. Sobre estos cimientos construimos una película”. Al final, el resultado es un documental muy bien hecho, y aunque por momentos largo, hace un uso adecuado de elementos del cine directo para plasmar un proceso de carácter urbano, cotidiano y social.
Director: José Luis Guerín
País: España
Fotografía: Álex Gaultier
Calificación: 8 (Notable)
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Billy Elliot (2000): La danza de la vida en conflicto
viernes 21 de septiembre de 2007
Tratar de encasillar a Billy Elliot en un solo género, sería como cortar de tajo gran parte de la esencia de la película. ¿Será acaso un musical? ¿Una comedia? ¿Un drama? Seguramente de todo un poco, y esto sumado a un poco de cine social, hacen de esta cinta un espécimen único y agradable, que deja una sensación de esperanza y una imagen muy positiva de Stephen Daldry, su director.
Seguramente, parte de esa “sensación de esperanza” sea la que por momentos de la impresión de estar viendo un film social envuelto al estilo hollywoodense (o viceversa). Pero eso no es un problema, por el contrario, el cine permite ver esos destellos de vida en medio de los conflictos y Billy Elliot se sostiene por sí misma, con o sin ese epílogo hermoso pero tal vez innecesario.
Su reflejo de la realidad, no llega a extremos como los de Transpoitting o Children of Men, y ni se acerca al estilo trágico de Dancer In The Dark, otra cinta que combina la realidad social y la envuelve en un musical de manera admirable.
Está de pronto más cercano a lo que hace Del Toro en El Laberinto del Fauno, donde parece haber una predominancia de historias fantásticas (e individuales), pero confinadas en situaciones sociales difíciles, conflictivas y muy adversas. Si bien Margaret Thatcher no es Francisco Franco y el Ejercito Republicano Irlandés o la Unión Nacional de Mineros están alejados de los intereses de los republicanos españoles, si se puede hacer la analogía; un Estado que reprime y una sociedad que aguanta hambre, violencia y humillaciones.
En Billy Elliot, se nos ubica a mediados de la década de los ochenta, en el condado de Durham al noreste de Inglaterra, uno de los principales puntos de la industria minera del carbón. Allí, Billy y su familia atraviesan por una complicada situación, tanto doméstica tras la muerte de su madre, como económica motivada por el paro nacional de mineros. El padre y el hermano mayor de Billy, hacen parte de esa huelga, que causa diferentes manifestaciones en contra de la autoridad y así mismo en contra de los esquiroles o “desertores del paro”.
En medio de esa confrontación, los deseos de Billy toman un rumbo diferente y decide cambiar los guantes de boxeo por las zapatillas de Ballet y las clases de la Sra. Wilkinson. Sin embargo, el entorno social y familiar lo obliga a hacerlo a escondidas: su padre deseaba verlo como el campeón mundial de boxeo Ken Buchanan, y ahora debía no sólo enfrentar su situación laboral, sino también sus concepciones machistas (y de paso homofóbicas).
Billy, al igual que el resto de los personajes, también se ve envuelto en sus propios conflictos y contradicciones, la pérdida de su madre, la dureza de su padre y el entorno social, lo llevan a buscar en el baile su único momento de paz, o cómo él mismo lo describe, le permite “volar como un ave”[i].
La falta de previsión social de parte del estado, que permite que familias enteras tengan que pasar por dificultades y haya desviación hacia movimientos políticos radicales como en el caso de Irlanda con el IRA y sus múltiples escisiones, entran en escena con esos conflictos particulares de los personajes. Es una lucha constante entre lo que realmente se desea y las pocas opciones que el sistema político y económico dan a al ser humano. Y esto ocurre incluso en los países más desarrollados, como se puede apreciar en el film.
Hay escenas memorables, mágicas, de esas que prácticamente “pagan la boleta”. Nombro algunas: la del chico ingresando por primera vez al grupo de bailarinas es muy significativa; la de la discusión entre Billy y la Sra. Wilkinson, permite ver cuán conectados estaban este par de actores (Jaime Bell y Julie Walters respectivamente). Además, en esta escena se puede apreciar de forma sutil y muy simbólica, el vacío que aún había en el personaje tras la pérdida de su madre. Otra escena es la del baile ante su padre, cuando es descubierto junto a su amigo Michael; y seguramente la más desgarradora e impactante de todo el film, es la del padre yendo a la mina, está cargada de emoción y lenguaje cinematográfico de calidad.
Es probable que en este momento olvide otros momentos importantes de Billy Elliot, pero eso es prueba de que esta película está hecha de forma muy prolija, con unas actuaciones muy destacadas. Bell, hace un papel poco convencional para alguien de su edad (tenía 14 durante el rodaje) y los personajes de su padre y hermano (Gary Lewis y Jaime Draven) están muy bien construidos y es notable el aporte qué estos y el resto del reparto (incluyendo a la abuela y la anteriormente mencionada Julie Walters) hacen al éxito de la cinta.
Estas actuaciones coinciden con una magnífica dirección de arte, a cargo de Adam O’Neill (que posteriormente se encargaría del mismo rol en Troya), y una fotografía sencilla pero de gran factura a cargo de Brian Tufano (que marcó un hito con la mencionada Trainspotting de Danny Boyle), un hombre de bastante recorrido en producciones británicas. El resultado son imágenes con una iluminación muy bien realizada, colores vivos que dan la impresión de estar en una realidad y en un Durham mucho más feliz de lo que se muestra en el trasfondo, detalles que enriquecen la imagen y sensibilizan los personajes y una edición ágil que engancha de entrada.
La música que conforma la banda sonora es soberbia y muy acertada. Desde el Punk / New Wave hasta el ballet de Tchaikovsky (Swan Lake), encajan de forma mágica y principalmente empática en las escenas. Escuchar éxitos como London Calling de The Clash, Get It On de T. Rex o el tema central Town Called Malice de The Jam, es muy placentero cuando están acompañadas de secuencias bien logradas y muy simbólicas. Por citar un ejemplo, una parte de las imágenes de disturbios y enfrentamientos con la policía, están acompañadas del tema de The Clash, lo que da también indicios del subtexto que pretendían dar los directores y guionista musicalizando con canciones que traen consignas e ideología socialista. A London Calling, se puede sumar Children of Revolution, que expresa lo que Billy quería hacer para romper su cotidianidad y escapar de la misma.
Confieso que no he visto The Hours, pero después de ésta grata referencia, me esperan Nicole Kidman, Julianne Moore y Meryl Streep acompañadas de Phillip Glass. Qué banquete. También me queda la inquietud por conocer más del cine de Ken Loach y el Free Cinema. Billy Elliot, permite ver grandes actuaciones, escuchar buena música, deleitarse con situaciones únicas, apreciar la gran destreza de su director y a parte, encontrar una realidad de muchos matices, de grandes contrastes, donde confluyen los sueños y el - en muchas ocasiones – crudo contexto de los personajes, que son como usted o cómo yo, llevados al arte del cine.
[i] Tutor: What does it feel like when you're dancing?
Billy: Don't know. Sorta feels good. Sorta stiff and that, but once I get going... then I like, forget everything. And... sorta disappear. Sorta disappear. Like I feel a change in my whole body. And I've got this fire in my body. I'm just there. Flyin' like a bird. Like electricity. Yeah, like electricity.
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